08 junio 2006

Tokio ya no nos quiere

Es el titulo de un libro que leí hace algún tiempo y del que llevo días deseando hablar. Tokio ya no nos quiere es una novela de Ray Loriga que no cayó bien a la crítica y sé de muchos lectores que se han aburrido con ella, pero a mi me gustó mucho.



Narra la vida de un trotamundos a principios del siglo XXI, vendedor de una nueva droga que se encarga de borrar los recuerdos no deseados. El problema radica en que consume casi más que vende, de modo que su vida se encuentra en una perpetua nebulosa. Se despierta cada día en un hotel nuevo, junto a una mujer que no reconoce y recibe a conocidos de los que no recuerda nada. Cada capítulo es eso, una sucesión de hoteles, chicas, gente desconocida, sexo, drogas, alcohol y trapicheo.

Y os preguntareis porque me gusta tanto, si parece un libro repetitivo y sin argumento. La razón es bien sencilla: el autor consigue transmitir (por lo menos conmigo lo consiguió) esa sensación de vacio y de niebla mental en la que se ve inmerso en protagonista. Es tan sencillo como eso. Provoca en el lector la sensación deseada y para mi esas sensaciones hacen que un libro, una pelicula, o una canción merezcan la pena. El libro consiguió arrastrarme mientras lo leia por ese camino oscuro, falto de rumbo en el que se veía inmerso el lector.

Algo parecido me ocurre con la película
Giro al infierno. Creo que en la película el director Oliver Stone pretende plasmar en el espectador la sensación de agobio y pánico que sufre Bobby Cooper (Sean Penn). ¡Y bien que lo consigue!

Por ultimo para acabar con este pequeño comentario querria decir, en honor a la verdad, que el final puede ser un poco soso e incluso decepcionar, pero yo creo sinceramente que lo importante de un camino no es llegar a su final, sino el recorrido. Además ¿¡No os parece genial el título!?

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